Corona
de Adviento
Oración
del tercer domingo de Adviento
En
las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz. Se anuncia la
buena noticia: ¡El Señor va a llegar! ¡Preparen sus caminos, porque ya se
acerca! Adoren su alma como una novia se engalana el día de su boda ¡Ya llega
el mensajero! Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz.
Cuando
encendemos estas tres velas cada uno de nosotros quiere ser antorcha tuya para
que brilles, llama para que calientes. ¡Ven Señor, a salvarnos, envuélvenos en
tu luz, caliéntanos en tu amor!
Liturgia de la
palabra
TERCER
DOMINGO DE ADVIENTO
AÑO "C"
Eres
la alegría del Señor
Lectura de la profecía de Sofonías (3, 14-18ª)
¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate
de todo corazón, hija de Jerusalén! El Señor ha retirado las sentencias que
pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor,
está en medio de ti: ya no temerás ningún mal.
Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no
desfallezcan tus manos! ¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero
victorioso! El exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza
por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta.
Palabra de Dios.
SALMO (Is 12, 2-3 4abc. 5-6)
R. ¡Aclama y grita de alegría,
porque es grande en medio de ti el Santo de Israel!
Este es el Dios de mi salvación:
yo tengo confianza y no temo,
porque el Señor es mi fuerza y mi protección;
él fue mi salvación.
Ustedes sacarán agua con alegría
de las fuentes de la salvación. R.
Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
anuncien entre los pueblos sus proezas,
proclamen qué sublime es su Nombre. R.
Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:
¡que sea conocido en toda la tierra!
¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión,
porque es grande en medio de ti
el Santo de Israel! R.
El
Señor está cerca
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los
cristianos de Filipos (4,
4-7)
Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. Que
la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca.
No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y
a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a
Dios.
Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar,
tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo
Jesús.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
¿Qué debemos hacer?
+ Evangelio de nuestro Señor
Jesucristo según san Lucas (3,
2b-3.10-18)
Dios dirigió su palabra a Juan Bautista, el hijo de Zacarías, que
estaba en el desierto. Este comenzó a recorrer toda la región del río Jordán,
anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados.
La gente le preguntaba: «¿Qué debemos hacer entonces?»
El les respondía: «El que tenga dos túnicas, dé una al que no
tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto.»
Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le
preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?»
El les respondió: «No exijan más de lo estipulado.»
A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos
hacer?»
Juan les respondió: «No extorsionen a nadie, no hagan falsas
denuncias y conténtense con su sueldo.»
Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si
Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo: «Yo los bautizo con
agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de
desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en
el fuego. Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo
en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible.»
Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la
Buena Noticia.
Palabra del Señor.
Fuente: http://www.curas.com.ar/Leccionarios/Tiempos/Adviento/Ladvdgo3c.htm
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